Trabajé durante muchos años en empresas internacionales, sobre todo en el área comercial. He pasado por muchas entrevistas: grupales, individuales, con IA y sin ella. Aprendí que prepararme, practicar en voz alta y saber contar lo que puedo aportar cambian mucho la forma de llegar a una entrevista.
Después de ser madre, también me convertí en emprendedora. Empecé a crear mis propios proyectos, como pachu.ba, y hoy sigo emprendiendo con SomosMates, Lo pensé para ti, Qué hacer en Jerez y El Club del Ensayo. Conozco de primera mano lo que significa empezar de nuevo, presentar una idea, buscar clientes y aprender mientras avanzas.
Cuando llegué a España, participé en tres procesos de selección: uno con una ONG y dos con empresas internacionales. En los tres, después de las entrevistas, me dijeron que querían enviarme el contrato el lunes siguiente. Aun así, decidí reinventarme y apostar por emprender en España. Sé lo que es empezar una etapa nueva, presentarte ante personas que todavía no te conocen y poner en palabras toda tu experiencia.
Cuando fui mamá, quise lo mismo para mis hijos. De alguna manera me vi reflejada en ellos, sobre todo en el mayor. Me salió naturalmente ayudarlos a anticiparse a ciertas situaciones, y me di cuenta de que, cuando las ensayábamos, estaban más tranquilos, más seguros y disfrutaban más cuando llegaba el momento: el primer día de clases, hablar con un amigo, ofrecerse a jugar, decir que no. Yo hago de la maestra o del otro chico. Probamos qué podría pasar y qué podrían responder.
Lo que vi con ellos fue revelador. No siempre desaparecen los nervios, pero la situación deja de ser completamente nueva. Llegan habiéndola recorrido una vez. Por eso el role play terminó siendo parte del día a día en casa.